Se armó la de San Quintín”. En esta batalla (1557)

Las fuentes históricas y su clasificación.


 

Las fuentes históricas constituyen la materia prima de la Historia. Comprenden todos los documentos, testimonios u objetos que nos trasmiten una información significativa referente a los hechos que han tenido lugar, especialmente en el pasado. Dentro de ellas, y considerando el valor que también tienen las demás, las fuentes escritas son el apoyo básico para construir la Historia. El historiador trabaja las fuentes históricas (“las interroga y contrasta”) para obtener de ellas la mayor información posible. Asimismo debe atender a su variedad, realizando una adecuada selección de las mismas. En sentido general, las Fuentes históricas son de dos tipos: primarias y secundarias.

 

Los historiadores necesitan ser muy precisos y, sobre todo, tener un gran espíritu crítico, pues las fuentes históricas pueden estar manipuladas: muchos gobernantes han utilizado la literatura y el arte para su propia propaganda o se han trucado muchas fotografías. Por ello, los historiadores deben comprobar la autenticidad de la fuente, tomar sus datos relevantes, conocer su origen para poder interpretarla bien y comparar los datos que se extraen de ese documento con los obtenidos de otras fuentes. 

 

 

Fuentes primarias. Se denominan también históricas. Proceden de la época que se está investigando. Son testimonios de primera mano contemporáneos a los hechos: leyes, tratados, memorias, censos de población, artículos de prensa, imágenes, objetos de la vida cotidiana... Que se han elaborado prácticamente al mismo tiempo que los acontecimientos que queremos conocer. Llegan a nosotros sin ser transformadas por ninguna persona; es decir, tal y como fueron hechas en su momento, sin ser sometidas a ninguna modificación posterior.

 

Fuentes secundarias. Se denominan también historiográficas. Las fuentes secundarias han sido elaboradas con posterioridad al período que se está estudiando, a partir de las Fuentes primarias  y son obra de los historiadores. Fundamentalmente son los libros: libros de texto, los manuales, los estudios científicos y artículos de revistas especializadas... También son fuentes secundarias los gráficos y los mapas temáticos realizados con datos primarios.

 

Según el soporte en el que se presentan, las fuentes históricas pueden clasificarse en:

 

  • Fuentes ESCRITAS o TEXTUALES: Son las fuentes más habituales y pueden ser primarias o secundarias. Las primarias son los documentos jurídicos (leyes y testamentos) y textos oficiales, las memorias, crónicas, censos y registros parroquiales, cartas, diarios privados, prensa y ensayos de la época, textos literarios del momento... Las secundarias son los libros de historia y otros trabajos de los historiadores.

 

  • Fuentes GRÁFICAS Y ESTADÍSTICAS: Normalmente son fuentes secundarias en las cuales se muestran datos numéricos sobre determinados temas  de carácter económico, demográfico, climático, etc. Son fuentes de información cuantitativa y se representan habitualmente en forma de tabla de datos o gráficos.

 

  • Fuentes ICONOGRÁFICAS: Son fuentes primarias e incluyen cualquier tipo de imágenes: la pintura, las fotografías, los grabados, les ilustraciones y los carteles, las caricaturas, los cómics, etc.

 

  • Fuentes CARTOGRÁFICAS: Son los mapas. Raramente son fuentes primarias. Los mapas tienen un lenguaje específico que es necesario poder interpretar, para lo que debe adjuntarse una clave (o leyenda) con el significado de los símbolos, los colores o las tramas utilizados en su realización. Los mapas históricos son temáticos y de dos tipos: sincrónicos (o estáticos) (explican la situación en un momento determinado) y diacrónicos (o dinámicos) (explican la evolución de una situación histórica y los cambios que se han producido).

 

  • Fuentes MATERIALES: (restos materiales y construcciones, objetos personales, herramientas, monedas, armas, objetos decorativos, etc): Son fuentes primarias y proporcionan información sobre diversos aspectos, como el poder, la riqueza, la sociedad, la vida cotidiana y las costumbres, los gustos y las modas.

 

  • Fuentes ORALES: Pueden ser testimonios directos o grabaciones en diferentes soportes. La entrevista es la fuente más habitual, pero también se incluyen los discursos, los programas de radio, las canciones, los cuentos... Son fuentes primarias.

 

 

 

Según su temática, teniendo en cuenta que las fuentes históricas tratan y nos dan información sobre alguno o diversos aspectos (política, economía, sociedad, ciencia y técnica, religión, cultura, arte), pueden ser: fuentes políticas, económicas, técnicas y científicas, sociales, religiosas, militares... Las leyes, en cualquiera de sus formas (pragmática, decreto, constitución...) son fuentes jurídicas o legislativas.


La utilización de las fuentes. Metodología. Para la confección del conocimiento histórico, las fuentes que utiliza el historiador deben ser analizadas, valoradas e interpretadas, siguiendo una metodología coherente. Además, el historiador debe tener encuentra las Fuentes en su momento histórico y en relación con las circunstancias en que surge o se elaboran. Deben ser sometidas a una crítica objetiva para conocer los elementos que las componen y comprobar su veracidad. Para ello el historiador utiliza un método, que consiste esencialmente en formular preguntas sobre su contenido, a partir de hipótesis de trabajo que queremos contrastar; el objetivo de este proceso es la construcción de la Historia.

 

El estudio de las fuentes históricas. La metodología pormenorizada que proponemos a continuación responde básicamente a estos apartados: clasificación, explicación causal, intencionalidad, circunstancias históricas, análisis, comentario y aplicación de su contenido, utilidad y valoración general.


             Las fuentes primarias: ¿Cómo afrontar su estudio?.

 

Entendemos que estudiar las fuentes históricas en este nivel debe ser un procedimiento básico, atractivo y claro que nos permita identificarnos con la importancia y el contenido de un documento histórico. Para ello podemos seguir orientativamente los pasos siguientes:  

   

a) Precisar que el documento nos informa sobre hechos y sucesos. Así realizaremos las preguntas siguientes: ¿qué ocurrió? Identificamos los hechos históricos. ¿Cómo sucedió? Realizamos su descripción. ¿Dónde?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿qué consecuencias están presentes en él?


b) El documento, ¿nos informa de grupos sociales o de personas?: ¿A quiénes se refiere?, ¿qué se dice de ellos?, ¿qué opinan, en su caso, las personas o grupos?


c) ¿Se informa en el documento acerca de diversas actividades?: precisar si son políticas, sociales, económicas, culturales, religiosas, etc. ¿Qué referencias hay de ellas? ¿Se precisa por qué se realizan?


d) ¿Informa el documento sobre instituciones?:¿Cuáles?, ¿de qué tipo?, ¿qué función tienen?, ¿cómo están estructuradas?, ¿con quiénes se relacionan?


e) ¿Aporta datos concretos?: ¿Cómo se clasifican?, ¿de qué tipo son?, ¿tienen relación con personas, hechos, actividades, otras instituciones, etc.?


f) ¿Contiene opiniones significativas?:¿de qué tipo?, ¿a qué o a quiénes hace referencia?, ¿qué actitudes reflejan?

 

 

Las fuentes secundarias: ¿cómo afrontar su estudio? 

 

Para su tratamiento y estudio, proponemos un procedimiento similar al que utilizamos en el comentario de textos históricos:

 

a) Lectura comprensiva e información previa: lectura atenta individual o en grupo. Localizar el vocabulario desconocido y buscar su significado. Subrayado de las ideas principales. Identificación de los temas tratados.

           

 b) Análisis y clasificación: identificación de la naturaleza del texto (tipo de fuente) y su justificación. Señalización de los temas y problemas tratados, identificando sus ideas básicas. Delimitación del vocabulario histórico específico. ¿Qué sabemos del autor, destinatario y sus circunstancias? Situación del texto en su realidad histórica, y en las variables espacio-tiempo.

           

c) Comentario e interpretación:comentario de los temas analizados e ideas más significativas. Análisis de los hechos históricos, instituciones, personajes, etc., que aparecen y con los que se relaciona la fuente. Características de la época a la que se alude. Explicación de los antecedentes, causas y consecuencias que fundamentan su explicación. Valoración de su importancia para obtener información histórica.

           

d) Conclusión: síntesis del comentario realizado y opinión personal objetiva y fundamentada históricamente, basada en las aportaciones anteriores.

 

Ejemplos de fuentes: 

 

A. Explique la información que facilita y señale su interés como fuente histórica para la comprensión del hecho al que se refiere.

B. Explique su relación con el correspondiente proceso histórico.

 

 

ESCRITAS o TEXTUALES: Son las fuentes más habituales y pueden ser primarias o secundarias.

 

Texto: Renuncia de Fernando


Su Alteza real el Príncipe de Asturias se adhiere a la cesión hecha por el rey Carlos de sus derechos al trono de España y de las Indias en favor de su Majestad el Emperador de los Franceses, Rey de Italia y protector de la Confederación del Rhin, y renuncia en cuanto sea menester a los derechos que tiene como príncipe de Asturias a dicha corona (...)

                    Tratado  entre el rey Fernando VII y el Emperador Napoleón,  Bayona, mayo de 1808.

 

ICONOGRÁFICAS: Son fuentes primarias 

 

COMENTARIO DE FUENTE ICONOGRÁFICA.

Los documentos iconográficos que vamos a analizar son cuatro mapas que reflejan la evolución de la Guerra Civil española, ocurrida entre los años 1936 y 1939. Es una fuente histórica de carácter secundario y su temática es militar.

 

 Mapa 1:

 

 

 

Históricamente a esta primera fase se la ha denominado guerra de columnas y batalla en torno a Madrid: la lucha tomó la forma de enfrentamiento de agrupaciones de fuerzas de uno y otro bando (milicias), con la inexistencia de un frente estable. El plan inicial de los nacionales era ocupar Madrid para terminar rápidamente la guerra. El grueso de las tropas de Marruecos, gracias a la ayuda alemana,  pudo ser transportado a la Península a través del estrecho de Gibraltar, aunque la mayor parte de la marina estaba en manos del Gobierno republicano. Tras conquistar Sevilla y Córdoba, las tropas de Marruecos pasaron a Extremadura y Toledo, que fue tomada a fines de septiembre, y de allí llegaron a las puertas de Madrid.

A partir de noviembre se preparó un amplio ataque contra Madrid en tres frentes, desde la carretera de La Coruña, el Jarama y Guadalajara. Pero resultó infructuoso, ya que la resistencia de la capital no pudo ser rota. En Madrid y Barcelona los militantes de los partidos de izquierdas y de las centrales sindicales se enfrentaron a la insurrección.

En noviembre de 1936, el Gobierno republicano se trasladó a Valencia, dejando Madrid en manos de una Junta de Defensa presidida por Miaja. Madrid resistió el ataque gracias a la movilización general de la población, a la llegada de las primeras Brigadas Internacionales, a los carros de combate rusos y a la columna anarcosindicalista liderada por Durruti.

 Mapa 2: 

  

 

Caída del frente norte (marzo a octubre de 1937): Las tropas nacionales, ante el fracaso de la toma de Madrid, se centraron en el frente del norte. De junio a octubre de 1937 fueron tomadas las ciudades industriales y su entorno, consiguiendo la conquista total del País Vasco (bombardeo de Guernica el 26 de abril), Cantabria y Asturias. Estas derrotas de los republicanos supusieron que una zona de primera importancia económica (recursos mineros, siderúrgicos e industriales) pasase a manos de los sublevados. En el mismo tiempo habían fracasado las ofensivas republicanas lanzadas para distraer a las tropas de Franco en la toma del norte (Segovia, Brunete y Belchite). Juan Negrín trasladó el gobierno republicano de Valencia a Barcelona el 30 de octubre de 1937.

 

Mapa 3:

 

 

En diciembre de 1937 tuvo lugar la batalla de Teruel, una de las más duras de la guerra: con el fin de aislar el frente de Aragón de los demás frentes nacionales, el gobierno republicano lanzó una gran ofensiva y arrebató esta ciudad a los nacionales, pero éstos poco después la recuperaron.

La marcha hacia el Mediterráneo: En abril de 1938, aprovechando el desgaste sufrido por las tropas republicanas en la defensa de Teruel, los nacionales llevaron a cabo la campaña de Aragón: atravesando el Maestrazgo lograron llegar al Mediterráneo por el País Valenciano en Vinaroz (Castellón), dividiendo el territorio de los republicanos en dos partes y haciendo, por tanto, más difícil su resistencia.

El declive final del bando republicano: De julio a noviembre de 1938 tuvo lugar la batalla del Ebro, iniciada por el ejército republicano con la esperanza de reconquistar territorio y volver a unir las zonas fieles a la República. La victoria de los nacionales provocó el hundimiento del ejército republicano del este.

 

Mapa 4:

 

 

Tras la derrota de los republicanos en la batalla del Ebro, el general Franco lanzó una ofensiva contra Cataluña, que a principios de febrero de 1939 estaba totalmente en sus manos. Manuel Azaña, presidente de la República dimitía desde su exilio en Francia.

Aunque los comunistas pretendían seguir resistiendo, el desmoronamiento del gobierno y del ejército republicano era total. La mayor parte de los militares republicanos querían firmar la paz. El coronel Casado, en contra del gobierno de Negrín y de la influencia de los comunistas, se dispuso a negociar la rendición de la capital, El general Franco no quiso negociar, ¡quería la derrota total!.

Así el 28 de marzo de 1939 Madrid fue tomada, sin pegar un sólo tiro, y el 1 de abril, tomadas Alicante, Valencia y Menorca, se daba la guerra por terminada.

 

GRÁFICAS Y ESTADÍSTICAS: Son fuentes secundarias

 

CARTOGRÁFICAS: Son fuentes secundarias. Raramente son fuentes primarias. 

 

MATERIALES: Son fuentes primarias 

 

ORALES: Son fuentes primarias

 

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